Comentarios del Autor·Nuestra Sanidad

(INE) Con las cifras de mortalidad como excusa


Fuente: Blog El Rincón de Sisifo

Un año más el Instituto Nacional de Estadística ha publicado su esperado informe sobre las causas de muerte en España. De su contenido vamos a destacar algunos aspectos:

1.- La principal causa de muerte en nuestro país en 2015 fueron las enfermedades del sistema circulatorio, seguida de los tumores y las enfermedades del sistema respiratorio.

2.- No obstante lo anterior, por sexo, los tumores fueron la primera causa de muerte en los varones (la segunda en mujeres) y las enfermedades del sistema circulatorio la primera en mujeres (la segunda en hombres).

3.- Dentro de las enfermedades del sistema circulatorio destacan -de forma global- las cardiopatías isquémicas y las cerebrovasculares. Por sexo, aquéllas fueron la primera causa de muerte en hombres y éstas, en mujeres.

4.- Entre los tumores, el de bronquios y pulmón y el de colon fueron los más frecuentes. Estos tipos de cáncer fueron así mismo los más frecuentes entre los varones, mientras que en las mujeres el cáncer de mama (seguido del de colon) fue el más frecuente.

5.- Entre las causas externas, los suicidios son la primera causa (en España se suicida una media de ∼10 personas diarias) seguidos de las caídas accidentales y el ahogamiento.

6.- Por tramos de edad, las cuatro principales causas de muerte el año pasado fueron:

Como se puede apreciar, las enfermedades del sistema circulatorio (barra amarilla) no constituyen la primera causa de muerte en España hasta pasados los 80 años. Por su parte, los tumores son la primera causa de muerte en el tramo de edad que va desde los 40 a los 80 años. Y la segunda causa de muerte en las décadas anteriores, excepción hecha del primer año de vida.

Una derivada a la pata la llana de esta gráfica podría ser (y que nos corrijan los epidemiólogos, si es necesario) que en nuestro país mueren fundamentalmente de enfermedades del sistema circulatorio los supervivientes del cáncer porque, finalmente, todos hemos de morir. O dicho de otra forma, la gráfica es producto del perfil de nuestra pirámide poblacional, pero puede estar influenciada por el hecho de que nuestro sistema sanitario (en particular la atención primaria) se ha volcado con la prevención cardiovascular, mientras que la prevención del cáncer ha sido relegada a un segundo plano.

Asumimos el riesgo de hacer estas afirmaciones mientras resuenan en nuestra mente las palabras de Churchill: a menudo me he tenido que comer mis palabras y he descubierto que eran una dieta equilibrada. Pero dicho esto nos gustaría reclamar un papel más activo de la atención primaria en la promoción de unos hábitos de vida saludables a nivel poblacional e individual. Puedes aducir que faltan tiempo y medios. Y es posible que tengas razón. También lo es que si decidimos reorientar la actividad preventiva y asistencial, habrá que dejar de hacer unas cosas, para hacer otras.

Al hilo de lo anterior queremos dejar constancia del estudio publicado en el BMJ en el que se ha encontrado que hay una evidencia consistente de la asociación del acúmulo de grasa (adiposidad) y 11 tipos de tumores, entre los que se encuentran algunos tan frecuentes como el de colon y mama. En la introducción los autores afirman que el sobrepeso se asocia con un incremento del riesgo de desarrollar y morir por muchas enfermedades, incluyendo el cáncer, la DM2 y la enfermedad cardiovascular. Y en las conclusiones acaban sentenciando que la obesidad se está convirtiendo en uno de los mayores problemas de salud pública. La evidencia de la fortaleza de los riesgos asociados nos puede permitir afinar en la selección de aquéllos con un mayor riego de sufrir cáncer, que podrían ser objeto de estrategias de prevención personalizadas.

Las pruebas que asocian obesidad y sus causas (sedentarismo, dieta) amén de otros factores de riesgo archiconocidos (tabaquismo, consumo de alcohol) a las principales causas de enfermedad y muerte en España nos parecen, a estas alturas, difíciles de refutar. Mientras tanto, el tratamiento farmacológico nos consume, con discusiones bizantinas sobre la selección, la eficiencia y últimamente, la seguridad del paciente como protagonistas. Para después, más tarde o nunca queda el tratamiento no farmacológico. Ése para el que no hay tiempo aunque, visto lo visto, debería ocupar un lugar preeminente en nuestras agendas.

Algunos aducirán que, además de todo lo anterior, no sabemos abordar estas cuestiones. Y es del todo posible, pero de momento, nos conformamos con ver luz al final de este aburrido túnel. No en vano también fue Churchill quien dijo aquello de que las actitudes, son más importantes que las aptitudes…

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