Medicina y Salud·Pacientes

La Fibromialgia, una revisión del JAMA


Fuente: Blog El Supositorio


Cada día, en la consulta de atención primaria atendemos algún paciente con fibromialgia, esa enfermedad mal comprendida que hace sufrir a miles de personas. Desde el diagnóstico basado en criterios clínicos y exploratorios hasta un tratamiento frustrante y de enorme variabilidad en su respuesta, la enfermedad supone un reto para el médico y para el paciente que la sufre.

Leer una revisión global de la enfermedad: Fibromyalgia, A Clinical Review, nos ayuda a poner en orden y actualizar el conocimiento y manejo de la enfermedad en base a la mejor evidencia disponible.

De su lectura puedo destacar numerosas ideas claves:

– Los nuevo criterios diagnósticos del 2011 ponen más énfasis en la globalidad de los síntomas que en los “puntos gatillo”.
– Se considera una patología basada en el “dolor centralizado”. Centralizado se refiere a que tiene su orígen en el sistema nervioso central mediante una amplificación del dolor. Este término no implica que la entrada nociceptiva periférica (es decir, el daño o la inflamación de las regiones del cuerpo) no está contribuyendo al dolor de estas personas, sino más bien que sienten más dolor del que normalmente se esperaría en función del grado de impulso nociceptivo.
– La patología se asocia a procesos de dolor repetidos a lo largo de la vida con una asociación frecuente con la cefalea, intestino irritable, endometriosis, alteraciones del sueño, fatiga, dolor de espalda y cuello, entre otros. Las alteraciones del ánimo son muy frecuentes y actúan como desencadenantes.
– Las terapias farmacológicas están enfocadas en aquellos moduladores de la transmisión del dolor: tricíclicos, gabapentinoides (gabapentina y pregabalina), inhibidores selectivos recaptación serotonina/noradrenalina. Su elección irá dirigida según la patología concomitante, siendo necesaria frecuentemente la asociación. Los opioides son ineficaces. Los analgésicos simples y AINEs pueden ser usados temporalmente para el dolor disruptivo. En estudio con datos positivos las dosis bajas de naltrexona.
– La terapia no farmacológica tiene bien establecida su eficacia con el ejercicio, la terapia cognitiva conductual y la educación acerca de la enfermedad.

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