Medicina y Salud·Pacientes

Wearable Medicina


Fuente: Blog Primum Non Nocere

La versión española de la undécima edición de un famoso del libro de texto sobre examen físico en medicina, incluye una portada ocupada por un esfigmomanómetro aneroide, instrumento médico empleado para la medición indirecta de la presión arterial. Este artilugio fue inventado en el año 1881 y aun así, seguramente es el instrumento más empleado en la práctica médica actual.

Si la medicina no fuera una profesión tan falsamente anclada en las tradiciones, esta portada no sería posible, salvo para documentar un libro sobre historia de la medicina. Las forma de medir las variables biológicas del cuerpo humano está cambiando de forma acelerada. Los weareables, pulseras, relojes u otros dispositivos hace tiempo que ocupan los cuerpos de esas personas que se dedican a esa improductivo gasto de energía que se llama ejercicio físico. La decimocuarta edición del informe anual de Telefónica: La Sociedad de la Información en España, correspondiente a 2013 incluía como tendencia de futuro: Llega la inteligencia para llevar: los “wearables” y en el último congreso mundial de móviles de Barcelona esta tecnología fue la estrella con presentación de atractivos modelos por parte de la industria.

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La siempre innovadora compañía Apple apuesta en su próxima versión del sistema operativo móvil por una aplicación propia (Healthbook sería su nombre) que no solo se encarga de cuantificar nuestra actividad diaria, también mostrará diferentes medidas como el nivel de azúcar en sangre, la calidad del sueño, el nivel de hidratación, o la presión sanguínea. Es un nuevo paso en lo que se ha dado en llamar el yo cuantificado (quantified self) que inicialmente se surtía de dispositivos primitivos que recogían variables recreativas relacionadas con el bienestar y salud física (fitness).

¿Qué hará un médico cuando se presente un paciente con un completo y detallado registro de su tensión arterial, que combina además en una atractiva gráfica con otras actividades como la comida, el sueño o el ejercicio? ¿Qué haremos con la ingente cantidad de datos que “el cuerpo” de nuestros clientes sanos y enfermos está generando y que ahora se pueden recoger de manera fácil y económica?

healthbook-book(2)_2Nuestra forma actual de medir, definir y controlar muchas “enfermedades” se basa en lecturas estáticas de variables indirectas, muchas veces con dispositivos inexactos y obsoletos. No es seguro si seremos capaces de redefinir nuestro concepto de anormalidad y enfermedad, de reevaluar el efecto de nuestras intervenciones y tratamientos. Tampoco esta claro si nuestras obsoletas historias clínicas electrónicas podra aprovechar e interpretar todos los datos que se les pueden presentar: no sabemos en definitiva si seremos capaces de reordenar la forma en la que prestamos asistencia en un mundo de “muchos y más fiables” datos aportados por el propio usuario y sus innumerables gadgets.

 

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