#NoSinEvidencia

La epifanía homeopática, un artículo de Edzard Ernst


Fuente: Blog El Supositorio


Edzard Ernst es uno de los más importantes investigadores en medicinas alternativas. Alemán de origen, nacionalizado británico, desde la Universidad de Exeter dirige el Departamento de Medicina Complementaria, analizando desde la perspectiva de la Medicina Basada en la Evidencia dichas terapias.

Publica en su web http://edzardernst.com/ numerosos artículos sobre dicho tema.

El artículo The ‘homeopathic epiphany’ and its role in creating true believers me ha parecido especialmente interesante para definir los mecanismos que rigen la práctica de la homeopatía. Me he permitido traducirlo para su difusión.

Además, debemos agradecer el tuit que envió apoyando a #NoSinEvidencia


La “epifanía homeopática” y su papel en la creación de los verdaderos creyentes

Publicado Martes 03 de diciembre 2013

Una reciente entrevista sobre medicina alternativa en la revista alemana Der Spiegel provocó más de 500 comentarios – a pesar de que en la entrevista cubrí numerosas terapias alternativas -, y su debate posterior se centró casi exclusivamente en la homeopatía. Una vez más, muchas de las observaciones nos recordaban la fe cuasi-religiosa que muchas personas tienen en la homeopatía. Puede haber, por supuesto, docenas de razones para este tipo de fuertes convicciones, sin embargo, en mi experiencia, algunas parecen ser más frecuentes e importantes que otras. Durante mis dos últimas décadas dedicadas a la investigación de la homeopatía creo haber identificado varias de las más importantes. En este post, trataré de esbozar una secuencia típica de acontecimientos que finalmente conducen a una fe en la homeopatía que es totalmente inmune a los hechos y la razón.

La epifanía

El punto de partida de este viaje hacia el culto a la homeopatía es generalmente una impresionante experiencia personal que, a menudo, es similar a una epifanía (que se define como el momento de una repentina y gran revelación o realización). He conocido a cientos de defensores de la homeopatía que hablan de este tema ofreciendo historias impresionantes sobre cómo se transformaron, De ser un “escéptico' -sí, es realmente fenomenal cuántos creyentes insisten en que ellos comenzaron como los escépticos- en alguien completamente inmerso en la homeopatía, y cómo ese “momento de la gran revelación”' cambió el resto de sus vidas. Muy a menudo, esta “conversión Saulo-Pablo”' se refiere a la enfermedad propia o de un amigo cercano que supuestamente fue curada por la homeopatía .

Rachel Roberts , directora ejecutivo del Instituto de Investigación de la Homeopatía, ofrece un ejemplo muy bueno de este tipo de epifanía en un artículo en The Guardian, describiendo su conversión a la homeopatía con las siguientes palabras:

Yo era una científica a punto de empezar un doctorado en neurociencia, cuando, de repente, la homeopatía me golpeó en lo más profundo. La ciencia había sido mi pasión desde que empecé a estudiar biología con el Sr. Kopkinson a la edad de 11 años; a los 21, cuando asistí a la cena que cambió el curso de mi vida, yo apenas había sabido de la homeopatía. La idea de que un día me convirtiera en una homeópata me hubiera parecido absurda. Ese punto de inflexión está grabado en mi mente. Una mujer, que conocía de toda la vida me dijo que un homeópata la había tratado con éxito, después del fracaso de muchos meses de tratamiento convencionales. Como una escéptica, me burlé, sin embargo estaba un poco intrigada. Ella me confesó que a pesar de pensar la homeopatía era un montón de basura, finalmente había accedido a una cita, para contentar a su hija que la regañaba. Ella estaba genuinamente sorprendida al descubrir que, después de una pequeña píldora, en cuestión de días se sentía mucho mejor. Una segunda tableta, dijo, ” desapareció por completo”. Admito que arruiné la fiesta. Le interrogué sobre todos los detalles de su diagnóstico, tratamiento previo, escalas de tiempo, todo. Pensé que con lógica – ella era inteligente, no estaba mintiendo, ella no tenía ninguna inclinación anterior hacia la medicina alternativa, por lo que su renuencia habría disminuido un efecto placebo. Los científicos, se supone que deben hacer observaciones sin prejuicios, y a continuación, sacar conclusiones. Mientras pensaba en esto, me quedé con la incómoda conclusión de que la homeopatía parecía haber funcionado. Tenía que saber más. Así que, empecé a leer sobre la homeopatía, y lo que descubrí, cambió mi mundo para siempre . Llegué a estar convencida lo suficiente para entregar mi anhelada beca de doctorado a mi mejor amigo e inscribirme en un curso de tres años de homeopatía a tiempo completo. Ahora, como homeópata experimentada, es la “ciencia” lo que me golpea en los profundo. Sé que la homeopatía funciona …

Como ya he dicho, he escuchado muchos relatos sorprendentemente similares. Algunos de estos relatos parecen un poco demasiado intensos para ser ciertos y un poco exagerados, pero la consistencia de la imagen que se desprende de todas estas historias es sin embargo extraordinaria: gente que a partir de una simple anécdota están dispuestos a experimentar un cambio epifánico. Posteriormente, encuentran una misión para confirmar su creencia recién descubierta, hasta que se vuelven discípulos indubitativos para toda la vida.

¿Y qué? puede usted preguntar. Creo que episodio de casi epifanía, como el inicio de una carrera homeopática es significativo. En ningún otro ámbito de la atención de la salud una anécdota inicial juega realmente un papel tan prominente. Las personas no se convierten en creyentes de la aspirina, por ejemplo, sobre la base de un “momento de la gran revelación”, pueden tomarlo debido a la evidencia. Y, si hay una discrepancia entre la evidencia externa y su propia experiencia, al igual que con la homeopatía, la mayoría de las personas comienzan a reflexionar. ¿Qué otras explicaciones existen para racionalizar la anécdota? Invariablemente, hay muchos: placebo, la historia natural de la enfermedad, los acontecimientos concomitantes, etc.)

El sesgo de confirmación

Los creyentes epifánicos gastan mucho tiempo y esfuerzo en buscar activamente historias similares que parecen confirmar la anécdota inicial. Podrían, por ejemplo, recomendar o administrar o prescribir la homeopatía a los demás, muchos de los cuales informarán resultados positivos. Al mismo tiempo, todas las anécdotas que no suceden para adaptarse a la creencia son dejadas de lado, olvidadas, suprimidas, menospreciadas. Este proceso conduce a la confirmación, después a la confirmación, después a la confirmación – y poco a poco se acumula lo que los defensores de la homeopatía llamarían “años de experiencia”. Y los años de experiencia no pueden, por supuesto, ser malos.

Una vez más, los creyentes reniegan cuestionar, dudar y racionalizar sus propias percepciones. Ignoran el hecho de que los años de experiencia sólo podría ser poco más que una insistencia repitiendo los propios errores. Incluso los factores de confusión más obvios, como la memoria selectiva o causas alternativas para los resultados clínicos positivos, se desechan rápidamente o ni siquiera son considerados.

Evitar la disonancia cognitiva a toda costa

Pero los creyentes todavía tienen que hacer frente, de alguna manera, a los hechos científicos sobre la homeopatía, y estos están, por supuesto,totalmente fuera de su creencia. Así, la evidencia externa y la creencia interna inevitablemente chocan creando una disonancia cognitiva aguda . Esto debe evitarse a toda costa, ya que podría poner en peligro la paz mental del creyente. Y la solución es sorprendentemente simple: la evidencia científica que no confirma la convicción del creyente es ignorada o, cuando se demuestra que es imposible, se le da la vuelta.

Rachel Roberts es más esclarecedora también a este respecto:

Y sin embargo, sigo leyendo los informes en los medios decomunicación diciendo que la homeopatía no funciona y que esta evidencia científica no existe. Los hechos, al parecer, están siendo ignorados. A finales de 2009, 142 ensayos aleatorios (el estándar de oro en la investigación médica) compararon la homeopatía con placebo o el tratamiento convencional que se había publicado en revistas revisadas por pares – 74 fueron capaces de sacar conclusiones firmes: 63 fueron positivos para la homeopatía y 11 fueron negativos. Cinco grandes revisiones sistemáticas también se han llevado a cabo para analizar el balance de las pruebas de los ECA de homeopatía – cuatro fueron positivos (Kleijnen , J , et al; Linde , K, et al; Cucherat, M , et al) y uno era negativo ( Shang , A et al ). Es habitual obtener resultados mixtos cuando se observa una amplia gama de resultados de investigación en un tema, y si estos resultados son de ensayos que miden la eficacia de los “normales” medicamentos convencionales , las proporciones de 63:11 y 4:1 a favor de un tratamiento sería considerado bastante persuasivo.

Esta afirmación es, a mi juicio, un ejemplo clásico de una mala interpretación desesperada de la verdad como medio de prevención para que no se derrumbe el edificio del creyente. Incluso hace la reclamación hilarante de que los no creyentes sean incrédulos al “ignorar” los hechos.

Con el fin de ser capaz de cumplir con su creencia, Roberts necesita basarse en un sesgado lavado de la Asociación Homeopática Británica. Y, con el fin de estar en el lado seguro, ella incluso lo cita erróneamente La conclusión de la revisión Cucherat, por ejemplo, sólo puede ser visto como positivo por mentes sesgadas: Existe cierta evidencia de que los tratamientos homeopáticos son más efectivos que el placebo, sin embargo, la fuerza de esta evidencia es baja debido a la baja calidad metodológica de los ensayos. Los estudios de alta calidad metodológica fueron más propensos a ser negativos que los estudios de menor calidad. Se necesitan más estudios de alta calidad para confirmar estos resultados . Contrariamente a lo que afirma Roberts, hay al menos una docena más de revisiones sistemáticas de la homeopatía; mi propia revisión sistemáticade las revisiones sistemáticas, por ejemplo, llegaron a la conclusión de que la mejor evidencia clínica de la homeopatía disponibles hasta la fecha no garantiza una recomendaciones positivas para su uso en la práctica clínica .

Parece que, en esta etapa del desarrollo de un creyente, la verdad es sacrificada en el altar de la fe. Creyentes convertidos, todos estos ex- escépticos ahora son capaces de hacer una bastante cómica parodia de escepticismo.

La etapa final delirante

La última etapa en la carrera de un creyente se ha alcanzado cuando, casi cualquier cosa de la que ellos están convencidos está alejado de la realidad. No sé mucho sobre Rachel Roberts, y podría no haber llegado a este punto todavía, pero hay muchos otros que claramente lo tienen. Mis dos ejemplos favoritos de delirantes homeopáticos en fase terminal son John BennethyDana Ullman. La etapa final del viaje del “científico escéptico ' a discípulo delirante se caracteriza por un flujo incesante de declaraciones incoherentes de un sinsentido inverosímil. Por tanto, es fácil de reconocer y, posiblemente porque nadie puede tomar en serio estos personajes, más bien son contribuyentes inofensivos de la comedia médica.

¿Qué tiene que ver todo este asunto?

Muchos fans de la homeopatía cuasi-religiosos, en mi experiencia, han ido más allá de la razón. Por lo tanto, es una completa pérdida de tiempo tratar de argumentar con ellos. Han iniciado una epifanía altamente emocional, su fe no puede ser sacudida por los argumentos racionales. Actitudes similares, por lo general menos pronunciadas, se pueden observar en los verdaderos creyentes de otros tratamientos alternativos, aquí he elegido el ejemplo de la homeopatía sobre todo porque es el área donde las cosas son más explícitas.

Los verdaderos creyentes afirman haber comenzado como escépticos y a menudo insisten en que son impulsados por una mente científica. Sin embargo, yo nunca he visto ninguna evidencia para este planteamiento. Por el contrario, para que un episodio relativamente trivial pueda convertirse en una epifanía que cambia la vida, la mente del creyente debe ser lamentablemente no científica, incuestionable y simple. En mi experiencia, los verdaderos creyentes no van a cambiar su pensamiento, nunca he visto que esto suceda. Sin embargo, se puede avanzar, si podemos inculcar una mayor racionalidad, autocuestionamiento y en general, actitudes científicas, en las mentes de las próximas generaciones. En otras palabras, necesitamos una mejor educación en ciencia y una mayor presencia del pensamiento crítico durante sus años de formación.

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