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El mundo real, las sociedades científicas y Coca-cola


Fuente: Blog Médico Crítico

“Estamos en el mundo y por tanto, nos relacionamos con la administración, con la industria farmacéutica, con la industria alimentaria, con otras sociedades y entidades, empresas, etc. Por eso deberemos asumir que es posible, ¿por qué no? que en el futuro podamos elaborar y participar proyectos conjuntos con Coca-Cola o con cualquier otra entidad que pueda tener que ver con la salud o con la medicina de familia”.

Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (SEMFyC) 

 
Este párrafo publicado en la web de la SEMFyC se escribió como reacción a varias peticiones de explicaciones hechas por las redes sociales al ver que esta sociedad científica figuraba (junto con otras muchas -muchísimas-) como entidad colaboradora del I Congreso internacional y III Congreso nacional de hidratación… organizado por Coca-Cola (debe ser que el congreso de la felicidad no les pareció suficiente).
 
Coca-Cola, empresa productora de refrescos. Refrescos cuyo consumo se ha descrito como uno de los factores influyentes en la epidemia de obesidad que se extiende por el mundo (1). Obesidad, un problema de salud en la población que atienden los médicos de familia representados por SEMFyC.
 
Lo que nos llama la atención no es tanto la colaboración con Coca-Cola (estamos curados de espanto) sino la aparente falta de deliberación ética llevada a cabo por una de las sociedades científicas más importantes de España. Ante un requerimiento basado en principios éticos (en torno, principalmente, al tema de los conflictos de interés) SEMFyC ofrece una respuesta racionalizadora y autojustificadora de su acción, remedando a la perfección la actitud de la Asociación Americana de Médicos de Familia (AAFP) cuando unos vínculos con (oh, sorpresa!!) Coca-Cola hicieron que tuviera que dar explicaciones ante sus asociados; a raíz de dicho episodio, la revista Annals of Family Medicine publicó un artículo (2) en el que, entre otras reflexiones, se decía:
 

Los defensores del statu quo lucrativo suelen darse por aludidos y tienden a optar por modelos de autogestión de los conflictos de intereses

En nuestro país los conflictos de intereses han tendido a regularse mediante “códigos de autorregulación“, como forma de perpetuar relaciones pre-existentes con un lavado de cara.

Las organizaciones médicas a menudo promulgan códigos de ética y dan consejo a sus miembros acerca del comportamiento ético y profesional a seguir. Esos consejos pueden verse notablemente debilitados si los miembros notan que la organización actúa en contra de sus propios consejos.

Esto es lo que ocurre cuando la misma asociación que ejerce de voz autorizada sobre vacunas te dice que comer galletas dinosaurio es supermaravilloso. El ejemplo que la SEMFyC ha podido suponer para muchos profesionales y organizaciones con su posicionamiento claro y temprano de oposición a la ruptura de la unviersalidad del sistema sanitario choca con la falta de crítica a sus vínculos comerciales-empresariales.
 

Cuando una conocida sociedad profesional como la AAFP se encuentra con críticas éticas a sus acciones y, en respuesta, ofrece racionalizaciones en vez de argumentos éticos claros, el carácter de la organización se pone en cuestión.

 
Y es en este párrafo donde hemos de rescatar la frase que más nos gusta del texto de SEMFyC que abre este post “Estamos en el mundo y por tanto”… suena a “chicos, se acabó el recreo, los mayores vamos a encargarnos de los asuntos de verdad, así que quítame-de-aquí-esos-principios-éticos y que rule la pasta”. Justificación que se antoja innecesaria y parche-antes-de-la-herida dado que en el párrafo anterior habían explicado el porqué de su logo junto al de Coca-Cola.
 
Dado que SEMFyC piensa que Coca-Cola es una empresa que tiene que ver con la salud (ser nocivo es “tener que ver”, estamos de acuerdo) planteamos un escenario alternativo -y no tan diferente-… 
 
– El patrocinador: Ducados.
– El congreso: I congreso internacional sobre contaminación en las ciudades.
 
… ¿patrocinamos?… veréis… estamos en el mundo…
 
 
 
(1) Sobre el vínculo entre refrescos y obesidad recomendamos el reciente artículo publicado en el American Journal of Public Health al respecto.
(2)Brody H. Professional medical organizations and commercial conflicts of interest: ethical issues. Ann Fam Med 2010;8(4):254-8 [enlace al texto completo]

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