Nuestra Sanidad

¿Ese negro murió de injusticia o de desorden?


Fuente: Blog Médico Crítico

Yo no soy racista pero…

Nos concedemos el permiso para aplaudir en sus películas a Charlie Chaplin, un medio judío; para admirar a Proust, un medio judío; para aplaudir a Yehudi Menuhin, un judío; y la voz de Hitler la transportan las ondas de la radio bautizadas con el nombre dl judio Hertz […]. Nosotros no queremos matar a nadie, no queremos organizar ningún pogromo. Pero también pensamos que la mejor manera de dificultar las siempre invisibles acciones del antisemitismo instintivo es organizar un antisemitismo responsable.

[Robert Brasillach; extracto citado en “Primero como tragedia, después como farsa”, Slavoj Zizek].


Esta lógica del “antisemitismo responsable” es la misma que subyace a la frase de “yo no soy racista, yo soy ordenado”. Y aludiendo al orden se despojó en nuestro país hace poco menos de un año de la asistencia sanitaria a los inmigrantes indocumentados. Muchas voces dijeron que había que mantener la calma porque en el momento de la verdad todo el mundo tendría la asistencia necesaria con independencia de su situación documental… pero al parecer no es así…


Médicos del mundo denuncia que Sanidad excluye a niños extranjeros.

Comunicado de ODUSALUD ante el fallecimiento de Soledad Torrico.

No se trataba de una medida con unas fuertes bases económicas, como ya comentamos en el artículo “Desfinanciando inmigrantes enfermos: efectividad y costes” y, sobre todo, no se trataba de una medida libre de ideología (porque ninguna lo está).


Las historias que nos contamos a nosotros mismos sobre nosotros mismos.


En muchas ocasiones intentamos justificar acciones que, vistas desde un punto de vista lo más aséptico posible, serían negativas o reprobables, dibujando un contexto que sirva de excusa o justificación.


En el caso del RD 16/2012 se dejaba a los inmigrantes indocumentados (y a unos cuantos más, ya que estamos) sin derecho a asistencia sanitaria porque “es necesario poner orden”, porque “estamos en un contexto de crisis económica que nos obliga a llevar a cabo decisiones que no querríamos tomar”, porque “los turistas europeos vienen de vacaciones sanitarias y no podemos seguir permitiéndolo”,…


Esbozamos un constructo de autojustificación más complejo cuanto mayor es la barrabasada que vamos a cometer.


Y así cerramos el círculo…

Después de rechazar justificadamente el racismo populista como “poco razonable” e inaceptable, dados nuestros estándares democráticos, aprueban medidas de protección “razonablemente” racistas…

[Extracto del libro “Primero como tragedia, después como farsa”, Slavoj Zizek].


Dentro de unos años, cuando el paso a un sistema sanitario de tipo Seguridad Social (donde la financiación provenga en exclusiva de las cotizaciones ligadas al trabajo) se complete nos daremos cuenta del calado de medidas que se llevan a cabo disfrazándolas de otra cosa.


“Prefiero la injusticia al desorden” decía Goethe (Ich will lieber eine Ungerechtigkeit begehen als Unordnung ertragen)… y ese parece ser el principio rector de nuestro futuro… si no lo evitamos.

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