Mírame: Diferenciate

Villancicos en la cuarta norte #diferencia_T


Vía: Blog Mírame

La Comunidad Valenciana tiene 542 municipios y 536 bandas de música, una muestra clara de que la música forma parte del día a día de muchos pueblos, de sus momentos de fiesta y de sus días especiales. Y aunque parezca curioso, muchas personas asocian ese sonido de trompeta, oboe, flauta y bombo con su casa, con su entorno habitual, con su vida.

En la época navideña y aunque no nos gusten estas fiestas, las luces y la música de los villancicos son un símbolo universal, casi una clave. Pero en el hospital la llegada de la Navidad es casi testimonial, y quizás sean los pacientes hospitalizados los que más la necesiten. Y por eso, además de repartir juguetes a los niños o poner un belén, ¿por qué no llevar la música de Navidad al hospital?

Hace 8 años, el Hospital en el que trabajo se planteó la necesidad de conseguir que el paciente tuviera a mano un trocito de navidad durante su estancia en el Hospital. ¿Decorar las habitaciones? ¿Regalar gorros de papá noel? Se habló con la Sociedad musical La Paz (de Sant Joan d’Alacant) y se decidió realizar, con un poco de miedo pero con mucha ilusión, el I Pasacalles navideño por todas las unidades de hospitalización del centro.

Surgieron (y surgen todavía hoy) dudas y preguntas acerca de si los pacientes más graves se sentirán bien con una banda de música por el pasillo junto con unos cuantos voluntarios y trabajadores que cantan villancicos, pero la realidad se ha encargado de responder a todos. Y así es habitual ver a los pacientes bailando y cantando villancicos, algunas lagrimas de emoción, sonrisas y caras de sorpresa. Planta tras planta, desde Cardiología a Psiquiatría (que también tienen su música, por supuesto) pasando por Pediatría, Ginecología, Medicina Interna, Oncología etc.

Cada año intentamos ser más, pero debe ser que perder la tarde para cantar villancicos en el Hospital no es importante. Y lo que hemos aprendido tras varios años de pasacalle, es que además de conseguir que los pacientes se sientan un poco mejor y olviden sus problemas, los que realmente aprenden somos todos los que participamos. Y es que darte cuenta que con tan poco se puede conseguir tanto, no tiene precio.

Diferenciarse es tan sencillo como acercarse al paciente, y más allá del medicamento o el gotero, regalarle algo tan sencillo como una mirada, o un villancico. Merece la pena.

#diferencia_T

Miguel Angel Mañez (@manyez)

Hospital Universitario Sant Joan

http://saludconcosas.blogspot.com

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