Mírame: Diferenciate

El arte de crear sonrisas


Vía: Blog Mírame

En determinadas circunstancias y por diferentes motivos (que no nos deberían servir como excusa), los que prestamos servicios de salud ofrecemos a los pacientes una deficiente atención personalizada, que unido al sentimiento de angustia, temor y fragilidad que sufre el paciente durante el proceso de su enfermedad, consigue que no se muestre ni cercanía ni trato humano. A veces olvidamos que la relación sanitario-paciente no deja de ser una relación persona-persona. Como bien decía un tweet hace unos días, “no es que estemos haciendo las cosas mal, es que las podemos hacer mejor.”

¿Cuántas veces nos hemos referido a algún paciente como “el primer quirófano de mañana”, o “el 315 B” o “la nefrectomía”, etc.? Demasiadas. En el hospital, tanto en la consulta del especialista como en planta, como en las consultas de atención primaria, el paciente puede llegar a perder su identidad pasando a ser un número de habitación, una historia clínica, una patología o diagnóstico.

En el hospital, el principal problema que se nos presenta es la pérdida de intimidad del paciente. Tendríamos que recordar que la habitación del paciente durante su ingreso es “su casa”, por lo que hay que entender que en ciertas ocasiones pueden darse situaciones incómodas. No deberíamos entrar en la habitación sin avisar ni sin saludar, ni podemos entrar en el baño sin llamar, ni dejar abierta la puerta de la habitación al realizar algún procedimiento… El paciente, aún teniendo la calidad de paciente en ese momento, ante todo y sobre todo nunca deja de ser persona, por lo que deberíamos respetar siempre su derecho a la intimidad.

Y en las consultas (tanto de Primaria como de Especializada) las barreras físicas (mesas enormes que actúan como barrera manteniéndonos alejados del paciente, pantallas de ordenador que no nos permiten establecer contacto visual con él) y la falta de tiempo son dos de los inconvenientes que encontramos a la hora de humanizar la asistencia. No permitamos eso.

Si logramos establecer una buena relación con el paciente, basada en la comunicación y el respeto mutuo, llamándoles por su nombre, mirándoles a los ojos, escuchando sus respuestas, y respetando sus silencios, conseguiremos aumentar su bienestar y confianza, mejorando notablemente la expresión de sus pensamientos y aumentando su adherencia al tratamiento, consiguiendo así mejorar su estado de salud.

La humanización de la asistencia no implica perder la esencia de nuestra profesión (sea cual sea nuestra titulación). Tan importante es demostrar profesionalidad y competencia como aprender a mostrar al paciente qué hacemos, por qué lo hacemos y cómo lo hacemos. Evidentemente, la calidad de la asistencia sanitaria no se basa únicamente en los aspectos técnicos, el componente humano tiene mucha importancia.

Saludar, llamar al paciente por su nombre, proporcionarle la información necesaria y humanizar, que no es poco, no supone gasto económico ni sobre-esfuerzo alguno, mejora la confianza del paciente y ayuda a que el paciente se adhiera mejor a los tratamientos prescritos, teniendo como consecuencia, además de la mejora de su estado salud, que el paciente nunca deje de sentirse persona.

Y reiterando de nuevo nuestra idea de humanizar, además de existir miradas que curan (o ayudan a curar), ¿no creéis también que las sonrisas pueden hacerlo? En determinadas situaciones sonreír es un arte, pero hacer sonreír a aquellos que no están pasando por su mejor momento lo es más todavía.

A continuación, me gustaría compartir tres formas de crear sonrisas, de ayudar a soportar cargas, de aliviar dolores no solamente físicos…

1 – Promoviendo el juego, la educación artística y la creatividad como recursos de salud y bienestar para niños y adolescentes hospitalizados, cambiando la cultura de cuidado y atención a los niños hospitalizados, favoreciendo la humanización de la atención hospitalaria y consiguiendo “mejorar la calidad de vida de los niños hospitalizados para que los hospitales infantiles sean cada vez menos hospitales y más infantiles“. (Fundación CurArte).

2 – Haciendo de la risa no sólo un entretenimiento, sino un elemento asistencial más, adecuado a las necesidades físicas y emocionales de cada paciente (Pallapupas). Facilitan la labor de los sanitarios entreteniendo a los niños (por ejemplo en el quirófano, haciendo que los niños sean anestesiados riendo en lugar de llorando).

 

3 – Hacer sonreír con música. Humanizando los hospitales con música es una iniciativa que intenta mejorar la calidad de vida de pacientes hospitalizados, familiares y personal sanitario a través de la música. Se puede leer más información sobre ello en esta noticia.

Y para terminar este post sobre humanidad, salud y sonrisas, quisiera hacer una breve mención sobre Patch Adams, médico, payaso y activista social que cree que la risa, la alegría y la creatividad forman parte integral del proceso de curación.
La risa cura, es la obra social más barata y efectiva del mundo. Roberto Pettinato.

http://www.goear.com/listen/9a36339/the-smile-has-left-your-eyes-asia

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s