Medicina y Salud

Listas Robinson para médicos ¿por qué no?


Vía: Blog ATensión Primaria

Se me ha ocurrido reflexionando sobre el post anterior y el maravilloso artículo que lo sustenta. Como todas las cosas cogidas “a bote pronto” será una tontuna inviable pero… lo voy a contar.

A mi casa llamaban montones de empresas para las más variopintas cosas. Publicidad con un nivel de intrusión bien grande, porque llaman al teléfono de mi casa y por lo tanto, casi sin límites ni de horario, ni de día de la semana. En mi casa estábamos más bien hartos pero, nuestra muy esmerada educación, nos impedía mandar a hacer puñetas (que es lo que pide el cuerpo) a un pobre trabajador por cuenta ajena.

Un día, conocimos una cosa llamada listas Robinson. Las listas Robinson, segú su propia web, son “un servicio de exclusión publicitaria gestionado por la Asociación Española de la Economía Digital , creado conforme a lo previsto en la normativa sobre Protección de Datos”. Es decir, te apuntas y dejan de inundar tu buzón, tu línea de teléfono o tu correo electrónico de publicidad no solicitada. El proceso de alta es sencillo y, al cabo de unos meses (si no recuerdo mal tres), uno deja de recibir publicidad de empresas con las que no tiene vinculación alguna. Con las que tienes contrato, te pueden llamar o escribir. Funciona, de verdad. A esto se le llama, exculsión publicitaria.

La Comunidad de Madrid, hace años, intentó poner algo de orden en la visita médica. Todos los días había visita médica y a los centros de salud nos ofrecieron que regularamos nosotros el número de días que queríamos. En mi centro dijimos que dos, de modo que pasamos de 5  a 2. No fue bien recibido por los  representantes: la mayor parte manifestó su disgusto con educación y corrección, pero algunos, pocos, sin ellas. El entonces coordinador del centro “se comió el marrón” de decirles a los representantes que acudían los días en los que habíamos dicho que no recibiríamos que así iba a ser, que, si querían, podían esperar, pero no les íbamos a atender. Era un trabajo desagradable. Ni gusta decir que no, ni debería ser nuestro trabajo.

¿Por qué no crear una lista Robinson para los médicos que no desean recibir publicidad de fármacos? Deberían crearlas nuestras autoridades y encargarse de hacerlo llegar a las empresas implicadas, para no tener que enfrentar una a una a las personas que acuden al centro para informarles nosotros, o tener que pasar “escondido” por las cercanías de donde se encuentran. No sólo es la visita médica, sino el montón de correo convencional que uno recibe en su trabajo. Es probable que sea complejo de articular, pero el empeño merece la pena.

Conozco representantes de laboratorios que son encantadores y  magníficos trabajadores. Nada que reprochar a su trabajo. Juegan a un juego que ellos no han creado ni se les pregunta sobre sus normas.  A algunos les conozco incluso de otras esferas de la vida. Cuando tienen ocasión de hablar relajadamente, tampoco parecen entusiasmados con como están las cosas.  Me parece imprescindible redefinir la relación de los médicos con los representantes de la industria farmacéutica, para llevarla a un terreno mejor.

¿Podemos?

José Luis Quintana, médico de familia

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