Medicina y Salud

La introducción de nuevas tecnologías financiadas en el Sistema Nacional de Salud ¿quién decide?


Vía: Blog El Supositorio

Las nuevas ofertas tecnológicas que se incorporan al sistema sanitario no dejan de crecer. La innovación es una necesidad y una seña de nuestro tiempos. Algo positivo, siempre que se evalúen con independencia y criterios científicos. Su coste deberá estar justificado por su beneficio comparativo con otras técnicas. Pero ¿quién se encarga en España de efectuar ese trabajo? En España existe desde el año 1994 la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias, dependiente del Instituto Carlos III. Desconozco si su creación conllevaba la idea de hacer un NICE español, pero a la vista de los resultados, se ha quedado muy lejos. Los trabajos publicados en estos años pueden verse en este enlace. El último de ellos titulado: Análisis coste-utilidad de los tratamientos farmacológicos para la prevención de fracturas en mujeres con osteoporosis en España contiene consideraciones interesantes, pero ¿vale para algo? ¿se van a aplicar en el uso diario de estos fármacos? ¿obliga a alguien a replantearse la financiación o el uso de los mismos? Creo que no. Existen a nivel autonómico agencias similares como la Agencia d´Informació, Avaluació i Qualitat en Salut de Cataluña y la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias de Andalucía que publican sus informes, en teoría, para la toma de decisiones. Veamos un ejemplo.
Uno de los últimos informes publicados por la agencia catalana en 2010 es una interesante: Revisión de la eficacia de los diferentes tratamientos farmacológicos en el dolor neuropático. Su conclusión final es la siguiente:
La amitriptilina se ha mostrado eficaz y eficiente en el tratamiento del dolor neuropático. También la pregabalina y la gabapentina, pero con un perfil de seguridad mejor y un coste más elevado. No hay elementos que permitan situar la pregabalina o la gabapentina como más eficaces, por lo que no son de elección dado su mayor coste.
Esta conclusión ¿ha tenido algún reflejo en las prescripciones de pregabalina y gabapentina en los pacientes con dolor neuropático? Me temo que no. Son informes que influirán, se supone, en aquellas personas que lo lean pero que no provocan ningún tipo de modificación “obligatoria” del uso de dichos fármacos.
Ciertamente, a la evaluación terapéutica comparativa y a la incorporación de nuevas tecnologías le faltan impulsos que determinen decisiones. Así se avanza en el gasto eficiente.
Un método anticonceptivo irreversible como Essure es poco conocido fuera del ámbito ginecológico, tanto en los profesionales sanitarios como en la población general. Sin embargo es un método en uso en la Medicina privada y en la pública. Probablemente, de una manera muy dispar. Los datos que se pueden ver en El Libro Blanco de la Anticoncepción en España son de 2005, desconozco la situación actual. ¿Su uso se decide a nivel local? ¿Por qué no se ha evaluado de forma centralizada y se valora su coste-efectividad? En el año 2004, la Agencia andaluza publicó un informe donde se afirmaba que había pocos datos y poco seguimiento. Obviamente, habrá cambiado la información en estos 7 años. Si su eficacia es alta y su inserción segura, podría ser un gran avance su utilización habitual como método irreversible. ¿Y el precio? No he podido encontrar el precio, pero me supongo que sea superior a los 1000 euros. Estaría bien una valoración coste-efectividad.
En estos días aparece la noticia de una “nueva técnica bariátrica -Abiliti-, un sistema similar a un marcapasos que registra la ingesta de alimentos por parte del paciente y envía impulsos eléctricos al estómago produciendo sensación de saciedad”. El hospital pionero en esta técnica ha sido la Clínica privada de La Luz. en Madrid. Suele ser habitual, en esta técnicas contra la obesidad, su introducción primera en la oferta privada. ¿Cuándo un Hospital público inicia su uso? También sería interesante una evaluación coste-efectividad para saber su utilidad. Por supuesto que también en la privada, pero imprescindible en la pública.
Innovemos lo que sea necesario. Usemos los medicamentos para obtener el mejor beneficio. Todo eso pasa por evaluaciones rigurosas y comparativas y luego: decisiones claras. Así se optimiza el gasto público. Antes de recortar indiscriminadamente, bajar los sueldos, congelar las plantillas, condenar a la gente joven a la inestabilidad laboral -éso es lo fácil-, que los gestores avancen es este terreno. Sería más que deseable. Pero sinceramente, no veo esa voluntad por ningún lado. Ni a derecha ni a izquierda.
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